Primera parte...
Published by DorianGray under on 12:04:00- Señorita, hemos llegado -dijo el taxista.
- Ah, si. Perdone, me estaba quedando dormida. –Elisa se incorporo en el asiento trasero del vehículo, y dirigió su mirada a más allá del cristal- ¿Seguro que es aquí?
- Bueno, es la dirección que usted me dio, sin lugar a dudas.
- Entonces –sacó la carta del bolsillo interior de la chaqueta y leyó en voz alta- estamos en la casa de los… Simons.
- Si señorita, este es el camino rural que le indicaron y, tal como detallan en la carta, hemos dejado atrás las ruinas de la antigua iglesia. –respondió el taxista, mirando él también el enorme caserón que se adivinaba a través de la intensa lluvia-
- Bien, muchas gracias, aquí tiene lo que le debo. – dijo Elisa, pagando al taxista-
-Siempre resulta agradable llevar a una señorita tan bella, aun siendo un día como este -sonreía el taxista-
-Gracias de nuevo. Le deseo lo mejor caballero. –ya había abierto la puerta y salía del taxi resguardada bajo su paraguas-
Mientras el taxista sacaba el equipaje del maletero, Elisa se acercó al espejo retrovisor del coche para ver si estaba presentable. Lo que vio no le gustó demasiado. Su largo pelo castaño que tanto había cepillado antes de salir de casa, parecía ahora la melena de un león. En cierto modo, pensó, le daba una belleza salvaje. Su flequillo enmarcaba unos ojos de color verde intenso, ahora continuamente llorosos y enrojecidos. Sus labios también estaban sufriendo los efectos de la humedad y el viento. Eran carnosos, gruesos y, como producto de esta inmisericorde climatología, aparecían agrietados. Pasó un dedo por ellos con tal de suavizarlos, pero de poco sirvió.
-Señorita, si es tan amable… -el taxista la apremiaba para que, cuanto antes, se resguardaran en el porche de la casa. El pobre hombre estaba totalmente empapado.
-Ah, si, disculpe. –Bajo su paraguas, ambos seguían el camino de piedra que llevaba a la entrada principal-
Continuara...
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